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¿Sabes qué es lo malo de esta vida? Que ni siquiera se tiene tiempo para el dolor.
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Al poco rato, en el sueño, me encontraba en mi cama, estaba pensando en cosas y de repente, ¡POF!, aparecías, te sentabas al borde y me cogías de la mano, siempre con tu risa...Hablábamos un rato largo, risas, y más risas...y de repente oíamos los pasos de alguien, abrían la puerta, era mi madre: Me decía que o callaba la boca, o me iba a dormir al portal. Tú, escondido detrás del armario te reías y salías...mi madre se quedaba paralizada como yo y cerraba la puerta. Te volvías a sentar y yo empezaba a llorar y me decías: "Está bien, todo está bien..." y desaparecías.
Siempre con nosotros, Mario.





