domingo, 17 de enero de 2010

down


Yo diría que sufre de esquizofrenia y que se encuentra constantemente al limite de una psicosis. Carece de empatía y, en muchos sentidos, podría describirse como una sociópata. Aunque hoy está rota perdida...

sábado, 16 de enero de 2010

A millionaire's first love.

- ¿Sabes por qué las personas cierran los ojos al besar?.
- Porque se deslumbran el uno al otro. Y en ese corto momento en que mis ojos estén cerrados, te echaré de menos…
Dejame dormir solo 3 minutos...

jueves, 14 de enero de 2010

Solidaridad.


Ayer, un buen profesor me dijo..."Rocío, tienes que ser solidaria, pero no tonta". Y tiene razón, por más buena que soy y solidaria...te dan por detrás. Y sinceramente, estoy cansada. Estoy cansada de ser "solidaria", de hacer las cosas por los demás, preocuparme por ellos, de ser siempre yo la que da la cara, llevándome las ostias. Acumulé y acumulé, hasta que me sobrepasó todo esto...4 meses aguantándolo es más que suficiente; así que se acabó, se acabó, me cansé de todas estas tonterías. Ahora seré yo, y más de uno lo lamentara, pero...como digo siempre...
SORRY, YOU'RE NOT A WINNER.

miércoles, 13 de enero de 2010

Farewells.


No me gustan las despedidas. Siempre te lo dije. No me gusta pasar al lado de alguna estación de autobuses o de trenes o simplemente de una parada de autobús urbano. No me gustan. Me siento rara, estar de pie viendo como te marchas...vacía. Te alejas, te alejas, y por más que intento que la despedida se alargue, tú la haces fácil, simple. Con un "nos vemos" haces que esa despedida sea menos dolorosa, para ti; pero para mi sigue siendo ese vacío, en donde solo tu puedes estar. Pero ya da igual. Deseo acostumbrarme a esas palabras, pero sé que nunca podré. Por lo tanto, nos vemos.


~

sábado, 9 de enero de 2010


Se te nubla la vista, los colores desaparecen, solo ves sombras. Los enemigos aparecen por todos lados y crees poder derribar las paredes a cabezazos. No soportas el contacto físico, las palabras alrededor son insignificantes, inútiles, estúpidas. Quieres volver a tu agujero y no consentirás que nadie se acerque a él. Alrededor solo has dejado un rastro de sangre que cuando despiertes mañana ya no estará. Pero algún día cuando salgas del agujero ya no quedará nadie.

Y es asi, como son las cosas...

martes, 5 de enero de 2010

Dentro de.

Me está hirviendo la sangre...¿capricho? ¿tentación? ¿estar bien con una persona?. Yo que sé. Cada vez más y más rondando en mi cabeza, ¿porque no quieres salir? Ya te indiqué donde estaba la salida, y tu te niegas a salir, eso es un poco egoísta ¿no crees?. Pero ahora ya da igual, me he acostumbrado a tenerte en un huequito apartado de todo, pero que de vez en cuando sales a la luz, para decirme alegremente "¡Eh, estoy aquí!". Y yo hago que no te escucho y siento las punzabas por recordar tu voz, tu nombre...




~ Realmente, me estoy volviendo loca...

miércoles, 30 de diciembre de 2009

one day.


Escucho una canción, observo por la ventana a la gente paseando y de algún modo logro convencerme de que el tiempo no corre en mi contra. Luego hablo por teléfono con una amiga y me doy cuenta de que organizo mi vida tan bien como un pollo descabezado que corre por el pasillo salpicando de sangre las paredes. Pero la música suena y vuelvo a olvidarme de mis problemas. Un día más.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Love Actually.


Siempre que me siento pesimista por cómo está el mundo, pienso en la puerta de llegadas del aeropuerto de Heathrow. La opinión general da a entender que vivimos en un mundo de odio y egoísmo, pero yo no lo entiendo así. A mí me parece que el amor está en todas partes. A menudo no es especialmente decoroso ni tiene interés periodístico pero siempre está ahí. Padres e hijos, madres e hijas, maridos y esposas, novios, novias, viejos amigos... Cuando los aviones se estrellaron contra las torres gemelas, que yo sepa, ninguna de las llamadas telefónicas de los que estaban a bordo fue de odio y venganza. Todas fueron mensajes de amor. Si lo buscarais, tengo la extraña sensación de que descubriríais que el amor en realidad, está en todas partes.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Run Away.


- Dicen que un reloj que se para siempre es el presagio de alguna muerte - susurró Hyo mientras contaba los cajones de izquierda a derecha -. Uno, dos, tres...Aquí están las piezas del reloj...y los guantes - puntualizo, abriendo el cajón y sacando un par de guantes de látex que se guardo en el bolsillo del pantalón -. Cuatro, cinco...Seis.
Con calma, tiró del pomo oxidado atornillado a la madera. En su interior rodó un pequeño frasco de cristal con una tapa metálica. Era pequeño, y llevaba una etiqueta pegada. Sostuvo el frasco entre los dedos índice y pulgar, y se acordó de su gran pasión: las armas de fuego. Le encantaban los rifles y las pistolas. Tenia varias en su habitación. Las limpiaba y las cuidaba con esmero y, a veces, se pasaba tardes enteras acariciando sus fríos cañones o apretando suavemente sus gatillos. Junto a ellas, disponía también de un pequeño arsenal de balas y cartuchos a los que pocas veces había usado, exceptuando alguna que otra jornada de caza con los amigos.
Mientras miraba el frasco, lo agitó en el aire ante sus ojos y sonaron decenas de golpecitos secos. Hyo se acercó de nuevo a la ventana e hizo coincidir la etiqueta con una de las franjas de la luz que penetraban a través de ella. Leyó pausadamente la inscripción, deteniéndose en todas y cada una de las palabras y los números que se apretaban en el pequeño papel. Comprendió que se trataba de una formula química y admitió que no entendía nada, aunque sabía perfectamente el uso que debía dar a ese producto.
Despacio, giró la muñeca y dejó caer el pequeño bote hasta el centro de la palma de su mano. Entonces cerró el puño, apretando el frasco con fuerza y dejando escapar media sonrisa.
«Esta noche dormirán profundamente», pensó mientras cerraba la puerta del cobertizo a sus espaldas.

martes, 22 de diciembre de 2009

Anywhere.


Perdida.
Sin saber que hacer, cómo seguir. Era como si el tiempo se hubiera detenido. Me había acercado a los recuerdos, había ido a su encuentro en vez de rehuirlos. A pesar de lo mucho que pugnaba por no pensar en él, sin embargo, tampoco intentaba olvidarle.

En realidad no importaba, sabia que el nunca iba a regresar. Pero podía soportarlo, podría vivir con el dolor que supone todo esto.

No me parecía que el dolor se hubiera debilitado con el transcurso del tiempo, sino que, por el contrario, más bien era yo quien me había fortalecido lo suficiente para soportarlo.