Felicidad en estado puro, brutal, natural, volcánico, que gozada, era lo mejor del mundo...Mejor que la droga, mejor que la heroína, mejor que la coca, chutes, porros, hachís, rallas, petas, hierba, mariguana, cannabis, canutos, anfetas, tripis, ácidos, lsd, éxtasis...Mejor que el sexo, que una felación, que un 69, que una orgía, una paja, el sexo tántrico, el kamasutra, las bolas chinas...Mejor que la nocilla y los batidos de plátano...Mejor que la trilogía de George Lucas, que la serie completa de los Teleñecos, que el fin del Milenio...Mejor que los andares de Ally Mcbeal, Marilyn, la Pitufina, Lara Croft, Naomi Campbell y el lunar de Cindy Crawford...Mejor que el pequeño paso de Amstrong sobre la Luna, el Space Mountain, Papa Noel, la fortuna de Bill Gates, las malas experiencias cercanas a la muerte, la resurrección de Lázaro, todos los chutes de testosterona de Schwarzenegger, el colágenos de los labios de Pamela Anderson, mejor que los excesos de Morrinson...Mejor que la libertad...Mejor que la vida.
sábado, 22 de agosto de 2009
· cap ou pas cap?
Felicidad en estado puro, brutal, natural, volcánico, que gozada, era lo mejor del mundo...Mejor que la droga, mejor que la heroína, mejor que la coca, chutes, porros, hachís, rallas, petas, hierba, mariguana, cannabis, canutos, anfetas, tripis, ácidos, lsd, éxtasis...Mejor que el sexo, que una felación, que un 69, que una orgía, una paja, el sexo tántrico, el kamasutra, las bolas chinas...Mejor que la nocilla y los batidos de plátano...Mejor que la trilogía de George Lucas, que la serie completa de los Teleñecos, que el fin del Milenio...Mejor que los andares de Ally Mcbeal, Marilyn, la Pitufina, Lara Croft, Naomi Campbell y el lunar de Cindy Crawford...Mejor que el pequeño paso de Amstrong sobre la Luna, el Space Mountain, Papa Noel, la fortuna de Bill Gates, las malas experiencias cercanas a la muerte, la resurrección de Lázaro, todos los chutes de testosterona de Schwarzenegger, el colágenos de los labios de Pamela Anderson, mejor que los excesos de Morrinson...Mejor que la libertad...Mejor que la vida.
martes, 18 de agosto de 2009
~ Mario.

Cuando las personas se van queda siempre un vacío que nunca será llenado por nadie más que por ellas. Aun así regresaran, el espacio no calzará más en sus siluetas. El momento se habrá perdido irremediablemente en el tiempo. Porque así como ellas se movieron hacia otros horizontes, las personas que se quedan deberán moverse también aunque no lo quieran, como una cucharada de azucar que se retira de su recipiente...los granos circundantes se desplazan con el fin de ocupar el espacio, pero siempre queda la muesca, nunca vuelve a ser lo mismo.
Tal vez esa sea la razón por la que nos resistimos al cambio. El decir adiós es parte también del progreso, como las gotas de vapor le dicen adiós a su nube para caer sobre nosotros como lluvia; aun así estas gotas vuelven a evaporarse hacia el cielo...ya nunca serán los mismos grupos, no regarán las mismas ciudades, no volveran a estar juntas de la forma como lo están ahora.
Es parte de la vida dejar ir y dejar entrar. Pero nos cuesta admitirlo. Creemos en el cambio, pero no queremos que alguien se vaya. Somos defensores del progreso, pero queremos retener el día a día a toda costa y consideramos nuestro un equilibrio que no existe más porque hoy ya es otro día y el ayer se lo llevó el tiempo.
Pero tus días siempre quedaran en nuestra memoria, tus recuerdos no son como gotas de vapor, son como cucharadas de azucar. Nos han dejado marca.
lunes, 17 de agosto de 2009
We are the end.
miércoles, 12 de agosto de 2009
Vampire.
martes, 11 de agosto de 2009
Heaven.

Es hora de volver a casa. Es hora de volver a empezar, lentamente, sin dar demasiadas sacudidas al motor.
Sin darle demasiadas vueltas.
Con una única pregunta: ¿volveré a estar alguna vez allí arriba, en ese lugar tan difícil de alcanzar?.
Allí, donde todo resulta más hermoso. Desgraciadamente, en ese mismo instante, ya sabe la respuesta.
lunes, 3 de agosto de 2009
Donnie Darko.
sábado, 1 de agosto de 2009
Find.

Sueño silenciosos, siempre le pareció que era un sueño silencioso, tantas veces que se cruzaron por los pasillos, la sensación de alejamiento de aquellos a los que conocía bien, pero cuando vio al chico que conocía de toda la vida se dio cuenta de que el amor no declarado es el sonido más fuerte, y despertó, su nombre era Mery y le encantaba leer el Sundaytimes los sábados por la noche.
Mery sabía que su soledad era sólo un refugio, nadie parecía ver el despertar de su corazón, se enamoraron de ella y su sombra me deslumbró, su sueño silencioso fue su valor, su baile fue su libertad, su sonrisa...todo.
martes, 28 de julio de 2009
To Sleep?

Había intentado dormir un par de horas, desde que se fue él. Pero le costaba conciliar el sueño. El torbellino de sentimientos que luchaban por prevalecer en su pecho la obligaba a revolverse en la cama con una sonrisa pertinaz que le hacía estirar la comisura de los labios. Debería ser delito sentirse así de feliz. La sensación de bienestar era tan intensa que no sabía qué hacer consigo misma. Se tumbó de lado, con la mejilla derecha apoyada en las manos. Todo le parecía estupendo. Y pensar que un solo día, veinticuatro simples horas, pudiese marcar tal diferencia. Ayer, a la misma hora, se despertó con el pecho encogido. Despertó a una soledad que no se veía capaz de ignorar. Ahora, en cambio, casi podía sentir físicamente las caricias que él le hacia sobre su piel. Físicamente no era, en realidad, la palabra más precisa, o más bien era una palabra demasiado limitada. Todo su ser sentía que el estado de pareja había venido a sustituir a su soledad, y que el silencio del dormitorio, que antes se le antojaba amenazador e infinito, era ahora indicio de sosiego.
lunes, 27 de julio de 2009
Paseo entre sábanas.

Se durmieron acurrucados uno contra otro, y lo último que sintió antes de dormirse fue el brazo de él rodeándole el pecho y sus dedos trenzados con los de ella. Se durmió con una sonrisa en los labio. Su respiración lenta y profunda indicaba que dormía placenteramente. Lo más probable es que estuviese soñando, Pues le aleteaban las pestañas y los párpados se estremecían levemente de vez en cuando. Pensó que podría quedarse allí contemplándolo eternamente sin cansarse. Toda la vida, si era necesario.
domingo, 26 de julio de 2009
You’re taking over me.
Las acusaciones, las duras palabras, el oprobio, todo le resbalaba como el agua. ¿Qué significaban unas horas de insultos en comparación con años de culpa? ¿Qué significaban unas horas de insultos frente a una vida sin su princesa de hielo?.
Él se reía de los intentos, patéticos por demás, de asumir la culpa uno mismo. No veía razón alguna para ello. Mientras no viene razón para ello, ellos no lo conseguirían. Pero tal vez ella tuviese razón. Tal vez el día del juicio hubiese llegado ya. A diferencia de ella, él sí sabía que el juez no vendría vestido de carne humana. Lo único que podía juzgarlo a él tenía que ser algo más grande que el hombre, más grande que la carne, pero tan digno como el espíritu. A mí sólo podrá juzgarme quien pueda ver mi alma, se decía. Era curioso ver cómo sentimientos totalmente opuestos podían mezclarse hasta convertirse en un sentimiento nuevo. Amor y odio resultaban en indiferencia. El deseo de venganza y el perdón se convertían en determinación. La ternura y la amargura, en dolor; un dolor tan grande que podía destrozar a un hombre. Ella siempre había sido para él una extraña mezcla de luz y oscuridad, como el rostro de Jano, que unas veces juzgaba y otras se mostraba comprensivo. En ocasiones, ella lo cubría de ardientes besos, pese a que era abominable. Otras, lo humillaba y lo odiaba precisamente porque era abominable. En los contrastes no era posible el descanso.
La última vez que la vio fue el día que más la amó. Por fin era del todo suya. Por fin le pertenecía por completo, para disponer de ella como se le antojase. La última vez que la vio, el velo había perdido su misterio y sólo quedaba la carne. Claro que aquello la convirtió en un ser accesible. Por primera vez le pareció poder sentir quién era ella. Había tocado sus miembros rígidos por el frío y había sentido el alma que aún aleteaba en su gélida prisión.
Jamás la había amado tanto como entonces. Ahora había llegado el momento de enfrentarse al destino, cara a cara. Esperaba que el destino se mostrase condescendiente. Pero no lo creía.
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